viernes, 7 de septiembre de 2012


Abrazoterapia

Hay algo acerca de un simple abrazo que siempre reconforta; nos da la
bienvenida a casa, y nos facilita el partir.


Un abrazo es una forma de compartir la alegría, y los momentos tristes por
los que pasamos.

Puede ser solo el modo en que los amigos te dicen que les agradas por el
simple hecho de ser tú.

Los abrazos tienen sentido para todos, para quienes de verdad nos
interesan, desde la abuela hasta el vecino, o un posible osito de peluche.

Un abrazo es una cosa asombrosa, es la forma perfecta para demostrar el
amor que sentimos, cuando no encontramos las palabras adecuadas.

Es gracioso como un pequeño abrazo hace a todos sentirse bien.

Es un lenguaje universal.

Abrazar no requiere equipo nuevo, baterías especiales o herramientas.

Solo abre tus brazos y abre tu corazón.




Se ha comprobado que todos necesitamos contacto físico para sentirnos bien, y una de las formas más importantes de contacto físico es el abrazo.

Cuando nos tocamos y nos abrazamos con espíritu solidario y alegre, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.

Algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos. Otras veces, simplemente no nos atrevemos a decirlas, ya sea por timidez o porque los sentimientos nos abruman, en esos casos se puede contar con el idioma no verbal de los abrazos.

No solo debemos utilizar el lenguaje también debemos utilizar la sabiduría intuitiva, sin palabras y escuchar con el corazón. Así percibiremos el significado más profundo del misterio al que llamamos amor.

Los abrazos, además de hacernos sentir bien, se emplean para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad. Provocan alteraciones fisiológicas positivas en quien toca y en quien es tocado.

Acrecienta la voluntad de vivir a los enfermos. Es de todos bien sabido que cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

¿Que nos brinda un abrazo?

Seguridad: No importa cuál sea nuestra edad ni nuestra posición en la vida, todos necesitamos sentirnos seguros. Si no lo conseguimos actuamos de forma ineficiente y nuestras relaciones interpersonales declinan.

Protección: El sentirnos protegidos es importante para todos, pero lo es más para los niños y los ancianos quienes dependen el amor de quienes los rodean.

Confianza: La obtendremos de la sensación de seguridad y protección que recibimos. La confianza nos puede hacer avanzar cuando el miedo se impone a nuestro deseo de participar con entusiasmo en algún desafío de la vida.

Fortaleza: Quizá pensamos que la fortaleza es una energía desarrollada gracias a la decisión de un individuo pero siempre podemos transmitir nuestra fuerza interior convirtiéndola en un don para el prójimo para confirmar y aumentar la energía ajena. Cuando transferimos nuestra energía con un abrazo, aumentan nuestras propias fuerzas.

Sanación: Nuestra fortaleza se convierte en poderosa energía curativa cuando la transmitimos por medio del abrazo. El contacto físico y el abrazo imparten una energía vital capaz de sanar o aliviar dolencias menores.

Autovaloración: El reconocimiento de que valemos es la base de toda satisfacción y todo éxito en nuestra vida. Mediante el abrazo podemos transmitir el mensaje de reconocimiento al valor y excelencia de cada individuo.

¡Recibe un fuerte abrazo!

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