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viernes, 4 de abril de 2014

10 errores comunes que cometemos los padres de hoy en día (primera parte)

Cuando iba a ser mamá por primera vez, me dieron un montón de consejos. Pero, hasta hace unos pocos años, no hubo nadie que me comentara que querer a un niño significa querer lo mejor para él a largo plazo.
Cuando mis cuatro hijas eran pequeñas, el largo plazo no entraba en mis planes. Lo único que importaba era sobrevivir, cubrir las necesidades diarias y evitar que nos llegara el agua al cuello.
Sin embargo, ahora que mis hijas están madurando, parece que la niebla va despejándose. Ya no soy una advenediza, sino una adoctrinada más del club. Lo bueno que tiene esta fase es que mis hijas ahora quieren pasar más tiempo conmigo. Tenemos conversaciones reales que revelan una personalidad poderosa. Lo de que duerman toda la noche del tirón también ayuda. Puedo pensar las cosas con coherencia y tomar mejores decisiones sobre su educación.
Los diez errores más comunes que cometen los padres en la actualidad:

1. Adorar a nuestros hijos. Muchos de nosotros vivimos en comunidades que se desviven por los hijos. Los estamos criando en hogares completamente centrados en ellos. A nuestros hijos les encanta, claro está, porque nuestras vidas giran en torno a ellos. A la mayoría de nosotros tampoco nos importa, porque su felicidad es la nuestra. Nos entusiasma hacer cualquier cosa por ellos, comprarles cosas, cubrirles de amor y de atenciones.
No obstante, creo que es importante tener en cuenta que nuestros hijos han sido creados para ser amados, no idolatrados. Por tanto, cuando les tratamos como si fueran el centro del universo, creamos un falso ídolo. En vez de un hogar centrado en los niños, deberíamos intentar centrarnos más en el amor. Así, nuestros hijos se sentirán queridos, pero entenderán que en el amor, el altruismo va por encima del egoísmo.

2.  Creer que nuestros hijos son perfectos. Una cosa que suelo oír de los profesionales que trabajan con niños (orientadores o maestros) es que los padres de hoy en día no quieren oír nada negativo sobre sus hijos. Cuando se menciona la palabra preocupación, o problema, la reacción suele ser atacar al mensajero.

La verdad a veces duele, pero cuando escuchamos con la mente y el corazón abiertos, nos mostramos dispuestos a mejorar. Así, podremos intervenir antes de que la situación se nos vaya de las manos. Es más fácil tratar a un niño problemático que reparar a un adulto destrozado.

3.  Vivir a través de nuestros hijos. Los padres nos sentimos muy orgullosos de nuestros hijos. Cuando consiguen algo, nos hace más felices que si lo hubiéramos conseguido nosotros mismos.
Lo cierto es que si nos implicamos demasiado en sus vidas, nos resultará más complicado ver dónde acaban ellos y dónde empezamos nosotros. Cuando nuestros hijos se convierten en una extensión de nosotros, puede que los veamos como nuestra segunda oportunidad. Pero, no se trata de ellos, sino de nosotros. Llega un momento en el que su felicidad empieza a confundirse con la nuestra.

viernes, 7 de marzo de 2014

Los hermosos sentimientos que un hijo despierta en la mujer



Un mundo nuevo se crea ante sus ojos. Y si se trata de sus sentimientos, entonces, este arribo resulta aún más maravilloso.
Sin duda, cuando llega el tan esperado primer hijo, a la vida de la, ahora, mamá; todo cambia para ella. Porque las experiencias que vivirá con el pequeño, nunca antes las experimentó. Un mundo nuevo se crea ante sus ojos. Y si se trata de sus sentimientos, entonces, este arribo resulta aún más maravilloso.

El profundo vínculo entre mamá e hijo
Cuando llega el hijo a la vida de esta primeriza mamá, todo en su vida diaria, se modifica. Y esto que podría ser considerado negativo, se vuelve muy positivo, porque la mamá logra establecer un profundo vínculo con él.
Este lazo, se halla atravesado por un nuevo tipo de amor. Por uno que nunca antes, fue experimentado por ella. Es especial, único. Este amor no puede compararse con el de una relación romántica, por ejemplo; porque es una nueva manera de entregarse a otro y permitir lo mismo del otro hacia la mamá.

Mayor responsabilidad
Debido a este amor, la nueva mamá tendrá el sentido del deber, muy presente y con éste, la responsabilidad que tiene para con su hijo.
Es verdad que por mucho tiempo fue responsable de lo que ocurría en su trabajo, en los asuntos de la casa; pero, el cuidado de un hijo es muy distinto.
Entiende que su hijo es alguien que necesita ser cuidado con dedicación, porque es indefenso; por lo tanto, depende de ella.

Paciencia inagotable
Para la mamá será extraño darse cuenta que ahora tiene una paciencia que pareciera inagotable. Situación que jamás antes imaginó.
Y siempre está allí para él. Ya sea, cuando llora, esas veces que quiere dormir y necesita que le cuenten un cuento, en fin. Esto es posible, porque ella ha entendido que todo lo que le ocurra a su hijo, mientras esté bajo su cuidado, es de su exclusiva responsabilidad.

Una resistencia infinita
Antes de la llegada del niño, la nueva mamá ni siquiera tenía idea que sería capaz de, lisa y llanamente, no dormir bien por días. Esto que pareciera un milagro, es producto de la maternidad. Esta maravillosa etapa que despierta la generosidad más absoluta de un ser humano hacia otro.
Es la maternidad la que provoca en la mamá todo tipo de concesiones y sacrificios por el hijo. Algo que parecía totalmente imposible, antes del proceso.
Ahora, ella es capaz de llegar a límites inimaginados, por el bienestar de su pequeño. A la vez, se sorprenderá, ante la fortaleza que ha mostrado y continuará mostrando.

Generosidad total
Ser generoso nunca es fácil, porque implica algún tipo de desprendimiento, sin embargo, cuando sé es mamá, esto ya no importa.
El hijo despierta en la mamá, una gran generosidad hacia su persona. Implica que ella, efectivamente, se desprende de mucho para entregárselo al pequeño. Es así como, los deseos de cosas propias, pasan a segundo plano, para pasar a ocuparse de los deseos del niño.

Instintos primitivos
La mamá, en este importante rol, se conecta con el instinto innato de protección y se apresta a defender a su pequeño de cualquier situación que lo ponga en peligro. Llega hasta el límite de enfrentarse contra fuerzas de carácter sobrenatural.
La incomparable compañía que brinda un hijo
Una vez que el niño es parte de la vida de su madre, le brinda a ésta, la maravillosa sensación de que ya no estará sola.
Siempre podrá disfrutar de la compañía de un ser maravilloso que logra darle numerosas alegrías, sólo con una sonrisa.

martes, 25 de febrero de 2014

Las madres tóxicas…

Este artículo no esta dedicado a nadie en particular. Esta dedicado a todas en general. Es para mi, y probablemente para ti, y para tu madre, y para tu suegra, y para tu amiga, la mamá del colegio, la vecina… es para las madres tóxicas. ¿Qué es una madre toxica? Somos todas en algún momento de nuestra maternidad, cuando con la cabeza alta, deducimos que nosotras lo hacemos mejor, ¡que nuestra verdad es la única! Que nuestra experiencia es la buena…Una madre tóxica es esa que cuando tu preguntas -entre el temor a lo desconocido y empujada por los 12 libros sobre alimentación infantil que te acabas de leer- ¿cómo vas a conseguir que tu hijo coma? Te responde que ella enseñó a su hijo a comer texturas y trozos bailando la conga mientras con una mano libre pintaba una réplica (por supuesto perfecta) de los girasoles de Van Gogh…No, la madre tóxica no es esa que practica el baby led weaning, también hay madres toxicas de las que te explican que su hijo se come 425 gramos de puré de verduras con un 22% exacto de proteínas, con el porcentaje necesario de hidratos…(Mientras, tú te has atascado en el gramaje, haciendo malabares mentales para meter semejante volumen cúbico en el estómago de tu diminuto hijo…)

No, no pretendo en tono de humor contar anécdotas graciosas, salpimentadas con un poco de ironía y gracejo, porque las madres tóxicas, me dan miedo, porque me da miedo en algún momento ser una de ellas, y perder la cordura, y la empatía, y colocar una espada de Damocles sobre la maternidad de otra mujer sujeta por una exigua crin de caballo.
Es muy visible en las comparaciones de tamaño, las madres toxicas te preguntarán cuantos meses tiene tu hijo para con una sonrisa dejarte claro que es mucho mas pequeño que su vástago, también entra en los cánones tóxicos, la que te esclarece que el tamaño del tuyo (mas grande ) no es normal, y tal vez debieras preocuparte por ello…Las madres tóxicas son esas que cuando acudes a ellas con tus problemas de conciliación, de comportamiento, de sueño… siempre te dicen:- ¡Pobre! ¡Que mala suerte la tuya!
Y te hacen sentir sola y diminuta. En lugar de explicarte que ellas pasaron por lo mismo antes que tú, porque jamás reconocerán dudas o sufrimientos maternales, porque eso las pondría a tu altura, y ah! No! Eso no! Ellas son mejores madres! No saben de dudas, ni de lágrimas, y actúan como maestras perfectas. Dando lecciones de vida, ejemplarizando al resto con sus anécdotas e hijos sin mácula.
Te mirará malintencionadamente en el parque mientras de brazos cruzados y cabeza alta observa los manchurrones de la camisa de tu hijo(el suyo no se mancha nunca) Te mirará malintencionadamente en el parque mientras de brazos cruzados y cabeza alta observa la impecable camisa de tu hijo, recién planchada (Porque ella mientras tu perdías tu tiempo planchando hacía cosas mejores)
Madres tóxicas que se reirán de tu crianza respetuosa, diciéndote lo bien que se han criado sus hijos con biberones, durmiendo 8 horas en su cuna desde el primer día o con una caricia semanal…Madres toxicas, esas que te dejaran claro lo malísima madre que tu eres, porque ya lo dice todo el nombre… crianza respetuosa, si no la practicas, ni crías, ni respetas…Madres tóxicas que cuando llores de impotencia porque las grietas, la postura, el dolor, o la falta de apoyo te ayudaron a dejar la lactancia demasiado pronto, o simplemente no te apetecía lactar… Te dejaran claro que la culpa es tuya y solamente tuya, porque TODAS las mujeres pueden dar de mamar. Las madres tóxicas que cuando cuentes que tu bebé lleva 8 meses o 2 años mamando te dejaran claros los peligros intrínsecos de semejante barbarie y probablemente te puedan contar pormenorizadamente todas las ventajas de un biberón.
Las madres tóxicas que te contarán los venturosos partos naturales, cesáreas, con epidural, sin ella, en casa, en un hospital, con episiotomía, sin desgarros… Y justamente tu experiencia será peor, nimia, menos importante…Porque todas, alguna vez, hemos estado de ese lado, del lado de la madre tóxica, ese monstruo que a veces nos posee y con malas artes nos convierte en esa mala amiga, vecina, cuñada, suegra, mujer… a la que tememos mas que a nada.
Empatizar, ponernos en el lugar de la otra… Hoy es tu hijo el que no come, mañana lo será el mío; Hoy soy tu nuera, mañana seré su suegra; Hoy soy una mujer fuerte, decidida que se enorgullece del resultado del esfuerzo de criar a sus hijos, mañana seré una madre indecisa, triste, asustada… y necesitaré que me sostengan. Hoy te pido disculpas por mi engreimiento… Mañana te pediré la mano para ayudarme a caminar.

Somos madres, y nos une a todas una única cosa, una única razón, ellos, nuestros hijos. Porque cada una de las madres que conozco, he conocido y conoceré solo buscan lo mejor para sus hijos, la maternidad perfecta, aquella que logra hijos felices. Porque todas las madres tóxicas, son a su vez la mejor madre.